Sigue el culebrón de Carraclaca -¡Qué nombre más horrible, pardiez!-. Ahora no es la Casalgüevos o el sobrinísimo del Quijales los enzarzados en tontunas cruzadas. Se ha escalado el «conflicto» a una tal MIRIAM NOGUERAS. Perdón, Miriam Guardiola. No sé en qué estaba pensando.
La tal Miriam sigue erre que erre con con las putas 900 viviendas para jóvenes -y jóvenas- que dice que dijo el Bobierno de Expaña que construiría en semejante lagartijal, con la oposición radical del todavía alcalde heredero de Lorca. Y sigue el tal Jaime Ferrán con la tarea de la «actual» investigación por «delitos contra la Hacienda Pública», que la realidad es que ni son actuales, sino de 2007.
Ya lo expliqué con todo detalle ayer mismo en estas mismas «páginas» del periódico más gamberro de Lorca, el único que puede decir lo que le sale de los cojones porque de nadie depende. No lo voy a repetir, salvo decir que el tal Ferrán me da la impresión de que es un impresentable, por decirlo finamente, que yo también sé ser «fino» cuando me sale de los ovarios.
Dicho lo cual, en lugar de estar con la matraca de los putos políticos, que parece que conducen de noche con las luces apagadas, vamos a ver si damos algo de luz.
¿Sabe el sufrido lector cuántos metros cuadrados tiene el Barrio? Un millón. ¿Y Carracloaca? Setecientos mil, ochenta mil más que lo que mide el casco histórico de Lorca. Y, además, estamos hablando de la ciudad de las pedanías. Que el alcalde de casi CUARENTA PEDANÍAS se dedique a decir esas sandeces de que si gueto, que si aislado… ¡Hay que ser retrasado!
Al grano. Con semejante cantidad de terreno y teniendo en cuenta que el todavía delegado sanchista en Murcia no tiene capacidad legal de anular la venta porque a la Miriam se le haya puesto en el moño -¿Tié moño?- que se le regale al alcalde heredero para hacer lo que hace siempre: NADA, vamos a poner todas las cartas sobre la mesa. O casi.
Javier Berruezo es el dueño. Punto. Los políticos quieren la ridiculez de 900 viviendas «para jóvenes y jóvenas. Se propuso también la construcción de otro hospital, que no estaría mal. Y también la creación de un pulmón verde. Pues vamos a coger a alguien que sea capaz de coordinar todo eso y conseguir edificaciones, hospital, bosque…
¿Cuál sería la propuesta? Javier dona al Ayuntamiento -o a la Comunidad Autónoma- una parte para el hospital. Javier construye un aparcamiento generoso para los usuarios aprovechando la sombra de esos árboles junto al hospital y se queda con la concesión del aparcamiento.
Javier construye, junto con el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma, los viales de la urbanización, cede los espacios legales correspondientes que la ley le obliga y del terreno restante consigue TRES MIL VIVIENDAS, de las que 900 se destinarían a jóvenes y a jóvenas a precio razonable, y el resto, las viviendas que le permitan sacar un beneficio razonable.
¿Que al final resulta que le debe perricas a Hacienda, cosa prácticamente imposible dada la antigüedad y lo que sé del procedimiento que a pique está de declarar prescrita esa presunta deuda? Tan sencillo como hacerle una transferencia y saldarla con esos beneficios. O con los solares resultantes…
Lo que viene en llamarse colaboración público-privada.
Y ahora vendrá el subnormal de turno con aquello de ¡Claro, lo que decía el alcalde heredero, LAS TRES MIL VIVIENDAS!¡GUETO TOTAL! ¿Las pedanías son también guetos? ¿Que de dónde he sacado la cantidad esa de viviendas? Del mismo sitio de donde lo puede sacar el sufrido lector.
Pero en Lorca todo tiene que ser o blanco o azul. Del Madrit o del Barcelona.
De nada.
FJ ÁLVAREZ-FAJARDO, ESCREBIOR Y PENSAOL