Era el 7 de abril de 2024. La Morada. La Real Orden-Cana. Y no aprenden. Margaritas a los cerdos.
Permítame el sufrido lector regodearme, una vez más de la extraña pareja que ha ocupado la antigua iglesia mayor de Santa María, hoy la sombra de sí misma.
Efectivamente, son los Caracoleros. La raina catódica y su zagal, el préncipe Luis.
Copio y pego un piacico de la «noticia» vomitada por el Excmo. Ayuntamiento de Lorca a través del servicio de publicidad y propaganda institucional de la alcaldía en su página web. La copio de ahí porque un alcalde de turno ordenó que a Lorca Digital no se le proporcionaran las notas de prensa. ¡Qué mala es Lorca Digital! Dice tal que asín, que diría alguien:
El proyecto, promovido por la Real Orden-Hermandad de San Clemente, Patrón de Lorca, integrada en la Federación del Patrón, apuesta, junto con el Ayuntamiento, por mantener viva una de las grandes señas de identidad de Lorca: su tradición del bordado.
El estandarte será elaborado con sedas de alta calidad, rayón de elevada resistencia e hilo de oro en canutillo, trabajado manualmente conforme a las técnicas tradicionales.
La figura de San Clemente, Patrón de Lorca, obrando uno de sus milagros reconocidos será el eje del diseño, que respetará los cánones iconográficos clementinos vinculados al Papado, a la Hermandad y al arte sacro lorquino.
El alcalde de Lorca ha destacado que “este nuevo estandarte de San Clemente es un ejemplo de cómo Lorca puede honrar su tradición más arraigada, el bordado artístico, incorporando al mismo tiempo criterios de sostenibilidad que nos comprometen con el futuro. Es un proyecto que enorgullece a toda la ciudad”.
Por partes
Aquel 7 de abril de 2024, desde esta misma atalaya donde me hallo y habito no salía de mi asombro al recibir un correo electrónico de la Casa del Rey, en contestación a uno mío anterior, donde se me informa de lo siguiente:
Muy señor mío:
Le escribo en contestación al correo electrónico que dirigió a esta Casa el pasado día 17, en el que consulta si la «Real Orden Hermandad de San Clemente» ostenta el título de Real.
A este respecto, le informo de que, una vez consultado el Registro y Archivo de esta Casa, no existe constancia de la concesión del título de Real a esa Hermandad.
Atentamente,
SECRETARÍA DE DESPACHO
jl
Casa de Su Majestad el Rey
Palacio de La Zarzuela
28071 Madrid
T: + 34 91.599.24.24
Resultaba ya entonces que la Real Orden Hermandad de San Clemente NO EXISTE. No tiene, por tanto, el título de Real, salvo que la «realeza» provenga de la «ralea» de la real casa de los Caracoleros, que va a ser eso.
El empeño de semejantes personajes en continuar con la carnavalada es «realmente» patológico. Burlesco. No solamente dan pena, risión, vergüenza ajena… sino que arrastran al propio alcalde -al que tampoco es que sea muy complicado- y a un orgullosísimo concejal de la cosa cultural encantado de haberse conocido, el ínclito Santi Parra, vecino que fue de esos estrafalarios seres encumbrados en la nube de la irrealidad de las medallas de hojalata abrillantada con Sidol.
No esperaba tener que volver a escribir sobre la Real Orden Cana. Animo a la raina catódica a que me facilite, a poder ser en formato PDF, la elevación a Real de la cosa esa de San Clemente, con fanfarria en el formato que considere oportuno, si ello no es demasiada molestia, no sea que tanto la Casa de S.M. el Rey como el menda estemos to enquivocaos, que to pué sel.
El Rayón
Afíjense en la afoto, ñoras y ñores. Pa enmarcarla. Me van a perdonar que no nombre a quien no conozco. De derecha a izquierda: Silvia Teruel Ayala (la de los pelos amarillos), la raina catódica (la espelusná parriba, con bata verde), el todavía alcalde (con permiso de la autoridad y si el tiempo -electoral- no lo impide), el todavía concejal Santi Parra (el vecino de los Caracoleros) y, finalmente, Caracolero II, príncipe entre los príncipes, heredero de la real casa puriana (de Purias-España-Uropa).
Digo y amplifico lo del «rayón de elevada resistencia», porque ma llegao al arma. Que a nadie se le haya caído la cara de la vergüenza escuchando al sobrino y heredero del Quijales, a título de alcalde-presidente, decir que el estandarte de rayón es un ejemplo de cómo Lorca puede honrar su tradición más arraigada… Mejor me callo, no me vaya a salir un rallón en el artículo. O como se llame esto.
¡Sisque hay gente que no apriende! Voy a por el pañuelo moquero.
Sin acritud.
FJ Álvarez-Fajardo, escrebior de Ustés Vusotros.